Análisis del texto:“Evaluación Pedagógica y Cognición.

PRESENTACIÓN DEL TEXTO

 

El libro analizado tiene como título: “Evaluación Pedagógica y Cognición. Autor: Rafael Flórez O. Editorial McGRAW-HILL. 2006.

Rafael Flórez Ochoa, es decano de Educación de la Universidad de Antioquia, ha ejercido la docencia en los diferentes tramos educativos, tanto universitarios como no universitarios. Sus trabajos se centran fundamentalmente en la Pedagogía y Didáctica y la Epistemología y Pedagogía. Además,  es un reconocido docente universitario con más de veinte años de ejercicio profesional. Tiene numerosas publicaciones de artículos en revistas científicas.

Ha escrito numerosos libros, entre ellos: “Investigación Educativa y Pedagógica” En: Colombia 2001. McGraw-Hill; “Pedagogía del Conocimiento” En: Colombia 2005.  McGraw-Hill; “Investigación Educativa y Pedagógica” En: Colombia 2001.  Mcgraw Hill Interamericana Sa; “Factores asociados a la calidad de la docencia universitaria” En: Colombia 2002.  Icfes, entre otros.

Es importante señalar, que el texto analizado fue seleccionado por contribuir a la necesidad la investigadora de fortalecer el marco teórico de la propuesta doctoral titulada: Modelo de mediación de las TIC en la evaluación del aprendizaje de los estudiantes de Educación Media. Sobre la base de tener conceptualizaciones claves que orienten el desarrollo de la investigación doctoral.

Ahora bien, cito: “Evaluar la educación es apreciar la calidad de las experiencias educativas que propiciamos a la nueva generación.” (p. 5).  Con esta frase inicia el autor el desarrollo de los fundamentos contemporáneos de la evaluación pedagógica, con un enfoque cognitivo y constructivista, lo cual supone el reconocimiento de la importancia que ambas teorías tienen actualmente en el enfoque que permea la enseñanza de las distintas disciplinas que conforman el plan de estudios vigente.

Rafael Flórez, reconoce que la cognición introduce un giro sustancial en la evaluación educativa, que la lleva a rebasar el ámbito de la mera cuantificación convencional y la ubica como un proceso de indagación cualitativa acerca de cómo desarrollan los alumnos su capacidad de pensar en cada área del saber.
El texto, a partir de un criterio cualitativo aborda los fundamentos de la evaluación de las instituciones educativas, de los programas y del currículo; la evaluación del rendimiento académico de los alumnos y la evaluación del profesor mismo, aprovechando los conceptos y la experiencia de los mejores especialistas en el área respectiva.

También, este libro es de gran ayuda para los docentes de Educación Media ya que no sólo aborda el proceso de valuación desde su perspectiva más amplia y general, sino que va más allá, es decir, llega hasta la contextualización del proceso en las áreas de ciencias y de matemáticas, así como en las áreas de sociohumanidades.

Además, capítulo aparte dedica el autor a la evaluación referida al docente y, otro más a estrategias prácticas para mejorar los instrumentos de evaluación convencionales.

Así mismo, el libro en cuestión aborda la problemática de la evaluación de la educación con un lenguaje claro y sencillo, además de ofrecer en cada capítulo un apartado de conclusiones, donde se puntualiza lo expuesto, así como referencias bibliográficas para cada tema, que permitirán al docente contar con bibliografía pertinente sobre el particular.

Adicionalmente, el texto está diseñado con una estructura de fácil comprensión, este libro muestra caminos, señales y modelos que permiten a todos los actores educativos evaluar el proceso y los resultados de la educación con miras a su mejoramiento.

Desde esta perspectiva, es importante desarrollar conceptualizaciones claves relacionadas con uno de los prescriptores más resaltantes de la propuesta doctoral como es la evaluación del aprendizaje, vista desde los fundamentos contemporáneos de la evaluación educativa con enfoque cognitivo. Por ser la evaluación un proceso casi indisoluble del proceso de enseñanza y aprendizaje, que se producen en tres fases: recogida de datos, análisis  y  juicios y toma de dediciones

También, debe señalarse que la cognición introduce un giro pedagógico sustancial en la evaluación del aprendizaje, permitiendo indagar cualitativamente el rumbo, el ritmo el impulso y la energía especifica del proceso mediante el cual los estudiantes desarrollan su capacidad de pensar en cada área del saber.

Con relación a la estructura del libro, se escogieron sólo algunos capítulos para ser analizados por la importancia de los temas tratados y los aportes a la investigación doctoral que se está desarrollando. Al comienzo se abordan las perspectivas teóricas de la pedagogía contemporánea acerca de la enseñanza y la evaluación (capítulo II y III) desde el nuevo paradigma epistemológico explicado en el capítulo I. Luego se revisan los modelos teóricos evaluativos destacados en las últimas décadas para analizar y evaluar las instituciones, los programas educativos y sus currículos.

Finalmente es de resaltar que este texto es producto de la experiencia del autor del texto de más de veinticinco años en materia de evaluación educativa, métodos y técnicas de investigación educativa y epistemología de la pedagogía en la facultad de educación de la Universidad de Antioquía, Colombia.

 

RESUMEN ANALITICO

 

Capítulo I: El Nuevo Paradigma Epistemológico

 Este apartado inicia con el subtitulo “1.Paradigma positivista del siglo XX”, donde el autor se plantea clarificar la ideología más exitosa del siglo XX, es decir el Positivismo. Para los positivistas según dice el autor el conocimiento no era más que representación de los fenómenos en el intelecto, como si este fuera un espejo transparente y neutral. El sujeto se subordina al objeto y a sus condiciones, es decir la verdad entendida como correspondencia entre objeto y sujeto.

Según el autor del texto, la lógica positivista es el camino operacional que permite pasar de los hechos a la inferencia, a la ley científica, o viceversa, es el método que permite confirmar las hipótesis como una conclusión apoyada sobre los hechos observados y medidos estadísticamente. El ideal supremo del positivismo es la objetividad máxima

También el  autor señala, que para este paradigma los conocimientos a medida que crecen, se organizan, se clasifican y se fundamentan en cada campo, dando lugar a que cada ciencia se construya como un sistema, como un edificio con bases y principios axiomáticos, de los cuales se deducen las proposiciones teóricas y luego los enunciados observables, sobre las cuales pueden realizarse confirmaciones analíticas, lógico-sintácticas o empíricas, al menos de forma parcial, de acuerdo con las llamadas reglas de correspondencia, generalmente estadísticas.

En relación a los aspectos señalados anteriormente, el autor del texto presenta como segundo punto del capítulo “las debilidades del positivismo y la critica posmoderna”, donde hace una serie de cuestionamientos en relación al positivismo como una ideología que pretende explicar toda la realidad mediante un método único y desde la observación absoluta y transparente.

Entre los cuestionamientos que la autora realiza encontramos: el asumir una parte de la realidad como si fuera el todo, la imposibilidad de que el investigador parta de desde su propia experiencia o realidad, ignorar las realidades vitales y culturales concretas que no pueden generar conocimientos universales y abstractos sino específicos y contextuales, entre otros aspectos.

Para el autor es evidente que los fundamentalismos absorbentes del siglo XX han generado exclusiones, confrontaciones de fuerza y situaciones de oprobio. En este sentido el autor recomienda estar alerta y vigilante, para según él, no repetir los errores de la pedagogía cuando se dejo cautivar por los megarelatos positivistas y conductistas, o marxistas que esterilizaron la enseñanza en muchas escuelas.

Continua diciendo el autor en relación a la pedagogía que la educación, los currículos y la enseñanza no pueden ser proyectos de dominación, alienación y homogenización, sino por el contrario hay que diseñar experiencias de enseñanza donde los jóvenes desarrollen su talento y su competencia comunicativa, para que puedan ampliar sus posibilidades de pensarse a sí mismos y al mundo en que viven, ampliar su posibilidad de argumentación lógica y poder así discutir proyectos locales con su comunidad y además, cuestionarse y criticar el contenido de otras culturas o de la ciencia universal.

En relación al tercer punto del capítulo “La racionalidad de la comprensión humana” el autor del libro  hace  referencia que la lógica deductiva y la lógica deductiva, por medio de los cuales las ciencias naturales pretenden confirmar sus enunciados hipotéticos, no son la única forma de racionalidad.

Para el autor los acontecimientos de sentido que son los que generan la interacción humana, no sólo requieren de racionalidad para ser comprendidos, sino que son mucho más complejos que los eventos naturales y, por consiguientes requieren de un abordaje intelectual de mayor complejidad de parte del investigador, porque, en primer lugar el objeto de estudio no está compuesto por variables que puedan ser aisladas para manipulación y experimentación; en segundo lugar, el observador no está fuera del acontecimiento estudiado; en tercer lugar, los métodos de investigación y de abordaje invitan al observador a participar y a comprometer su juicio en la nueva comprensión del acontecimiento y en cuarto lugar,  cada investigador viene cargado de multiplicidad de paradigmas y perspectivas teóricas que ofrecen una matriz variada de de observación e interpretación de los hechos.

Finalmente, en este capítulo el autor presenta como punto cuatro “Indagación cualitativa versus indagación cuantitativa”. En relación a este aspecto el autor expone claramente su inclinación hacia el paradigma epistemológico de la indagación cualitativa, el cual considera más propio de las ciencias humanas, que permite comprender racionalmente la vida, la cultura y la acción y  el acontecer humano sin reducirlo a la simplicidad mecanicista, sin suprimir al sujeto, sin negar la multiplicidad de de perspectivas teóricas, ni la multiplicidad de lenguajes y de sentido que caracterizan al ser humano, contextualizado y en interacción permanente de sentido de los demás, presentes o lejanos en el tiempo. Para investigar lo humano no puede seguirse renegando de la humanidad.

En relación al conocimiento el autor refiere que en la indagación cualitativa no es una relación estadística no es la medición de una o más variables para generalizar la inferencia como una proposición universal sino que según él se trata de:

…de mostrar, de elaborar un significado a propósito de un caso que no se repite porque no es aislable de su contexto, que parte de la perspicacia y sensibilidad del investigador y de su capacidad para captar las cualidades de las cosas y acontecimientos estudiados, así nunca termine porque el significado que extrae el indagador cualitativo siempre es inacabado y depende de su horizonte conceptual presente. (p. 11).

Es decir el conocimiento cualitativo, según expresa el autor es proceso de valoración que parte de la virtud y fuerza cognitiva del indagador, que simultáneamente se expresa en un lenguaje intersubjetivo que desata procesos de discusión, de persuasión y de consenso a medida que los nuevos aspectos que aparecen revelen un nuevo orden, una nueva significación intersubjetiva para los interlocutores.

  Capitulo 2: El progreso individual y la variedad pedagógica

En este capítulo el autor del texto hace un análisis y recorrido por varios paradigmas o modelos pedagógicos que definen la enseñanza de manera variada, partiendo de que la  pedagogía tiene como objetivo el estudio y diseño de experiencias culturales que conduzcan al progreso individual en su formación humana.   En esta perspectiva plantea y evalúa la enseñanza, en principios y criterios que le permitan discernir las mejores propuestas de instrucción de acuerdo con las condiciones reales y las expectativas de los aprendices, con miras a su formación.

Para el autor, es importante primero estudiar con más precisión lo que significa los conceptos de formación, enseñanza, educación y aprendizaje como conceptos básicos de una disciplina en construcción denominada pedagogía, para luego ofrecer una definición inicial del concepto de evaluación educativa.

  1. 1.      Historias y progresos

En esta parte, el autor presenta sus ideas en relación a la crisis de la modernidad la cual él lo asocia a la crisis del concepto de historia. Si la historia se concibe como realización progresiva de la humanidad, quiere decir que lo más avanzado es el proceso histórico  es lo que ha progresado mas; es decir, se supone la existencia de una pauta implícita de progreso con la cual se confrontan las épocas, las naciones y las regiones, dada por un vector central, un proceso único y un eje principal que marca el paso en la en la evolución histórica, que como se pretende, se concentra en occidente.

Desde esta perspectiva el autor define la educción en el sentido más amplio como el proceso mediante el cual las sociedades propician no solo su reproducción cultural sino su desenvolvimiento armónico, la convivencia y el bienestar presente y futuro para todos sus miembros, en la medida en que los socializa, los integra a sus ideales, tradiciones y cosmovisión cultural; a su saber acumulado; a sus normas y pautas y convivencia y sus expectativas y proyectos de desarrollo futuro, sin que por ello los individuos pierdan su libertad para escoger un proyecto de vida personal y de realización profesional, en interacción y reciprocidad con la comunidad de que hacen parte.

  1. 2.      Desarrollo y diversidad individual

En esta parte del libro el autor presenta su postura en relación a la estandarización de las capacidades de pensamiento que pretende la escuela, con base a la evolución biológica y antropogénica, en relación a las diferencias de los organismos y de las culturas a medida que escalan nuevos niveles de complejidad, pues a mayores niveles de diferenciación más sofisticados sistemas de integración y de coordinación central.

Así mismo, el investigador hace referencia a que la educación en cada sociedad fomenta en los individuos los atributos más destacados de la evolución de la especie humana como la autonomía y la capacidad de procesar información (inteligencia), esas virtudes no existen de manera abstracta ni formal, ni la educación las puede fomentar, pues según el autor ellas sólo pueden detectarse como rasgos singulares de individuos concretos que se mueven y actúan de manera inteligente y autónoma.

Es decir, este desarrollo general que no necesita de la escuela es el que investigadores como Piaget y otros psicólogos genéticos señalan en sus estadios, fases y operaciones formales.

Es desde esta perspectiva, que el autor señala no estar de acuerdo con la recomendación:

minimalista de la UNESCO a todos los países de garantizar a los niños la educación sólo en las competencias básicas de comunicación y calculo elemental pues según su opinión es una discriminación que mantendrá a los países subdesarrollados cada vez mas lejos de los avance científico y cultural  de los países desarrollados. (p. 19).

De acuerdo a este enfoque, el autor señala que si los individuos son diferentes y desarrollan sus potencialidades de forma diferente, es absurdo ofrecer educación igual para todos, y someterlos a los mismos criterios evaluativos y a los mismos exámenes y pruebas.

  1. 3.      Enseñar, aprender y evaluar

En relación a estos aspectos, el autor señala que si enseñar y aprender son procesos correlativos no deben confundirse el uno con el otro, pues el aprendizaje es algo que ocurre en el interior de cada quien, es subjetivo aunque su dominio puede exteriorizarse eventualmente en acciones especificas, mientras que la enseñanza es una actividad intersubjetiva la cual se realiza mediante la interacción entre varios sujetos con algún tema o material previamente seleccionado por el profesor para desarrollar actividades, conversaciones, acción o reflexión compartida, de la que se espera algún aprendizaje.

Por otra parte, en relación a la evaluación el autor del texto explica que: “…no hay que evaluar solo aprendizajes del alumno, también es imprescindible evaluar la enseñanza como proceso que suscita y genera aprendizaje.” (p. 22). Si el aprendizaje es un cambio de conceptos promovido por la enseñanza conviene apreciar y valorar ese cambio desde la causa que lo generó: el plan del profesor, las actividades propuestas, la forma de desarrollarlas, la perceptiva y orientación pedagógica, el programa y propósito institucional; en fin la evaluación comprensiva y total del aprendizaje requiere una valoración del currículo, de la enseñanza y del mismo maestro como elemento pedagógico que ilustra la respuesta de los estudiantes.

  1. 4.      Origen de las perspectivas pedagógicas

En relación a este punto el investigador hace referencia a las tendencias o perspectivas que asuma el pedagogo, para comprender mejor los procesos reales de enseñanza y aprendizaje que corresponda evaluar:

  1. En cuanto a la intencionalidad, el pedagogo se propone ciertas metas de formación para los estudiantes; de acuerdo con ellas, los docentes pueden proclamar la máxima espontaneidad y libertad individual del alumno (pedagogía romántica); el moldeamiento programado de la conducta técnico-productiva de los alumnos (pedagogía conductista; el auto desarrollo individual progresivo (pedagogía constructivista) o el desarrollo progresivo dialógico y colectivo (pedagogía social).
  2. Por su concepción acerca del desarrollo de sus estudiantes, los profesores tradicionales defienden la teoría de las facultades innatas de pensamiento, memoria, voluntad y observación, entre otras., (por repetición). Otros por el contrario y seguidores de Skinner se basan en la teoría conductista de que los estudiantes se desarrollan  acumulando nuevos aprendizajes sobre los anteriores .Mientras que los constructivistas y seguidores de Piaget plantean que lo que interesa no es la acumulación de aprendizajes sino la interacción con materiales cuestionadores que permitan al alumno ascender a fases superiores de desarrollo intelectual dentro o fuera de la escuela.

Finalmente, los seguidores de Vigotsky asignan a las zonas de desarrollo próximo un gran potencial, si el estudiante encuentra el apoyo del grupo o interacción con el maestro, pues podría alcanzar realizaciones que sin la colaboración con los demás no sería capaz de lograr (pedagogía social).

  1. Por su estructuración de la relación maestro-alumno, los pedagogos tradicionales son autoritarios y depositarios de un saber que transmiten activamente al grupo pasivo de estudiantes; Mientras que los experienciales y románticos se someten al deseo de los alumnos (puerocentrismo). En la pedagogía conductista, alumnos y maestros son obsecuentes ejecutores de la instrucción programada de manera minuciosa en el plan de la materia, incluidas las evaluaciones y los refuerzos.

Por el contrario, los pedagogos cognitivos-constructivistas están pendientes de lo que el estudiante ya sabe para relacionarlo con la materia.

En cuanto al pedagogo social está al lado del estudiante dirigiendo de forma democrática las actividades de discusión, critica y practica.

  1. Por los contenidos curriculares, en la pedagogía tradicional, la enseñanza depende de un currículo centrado en las materias o disciplinas previstas en el pensum o plan de estudios.

Los pedagogos experienciales o románticos se despreocupan del plan de estudios y centran su currículo en las experiencias e inquietudes de sus estudiantes, en cambio los conductistas recomiendan seleccionar el contenido de las materias que pueden representarse en términos de conductas observables en acciones evaluables de manera objetiva.

Los pedagogos cognitivos-constructivistas se ocupan de diseñar experiencias y preguntas alrededor de algunos conceptos centrales, cruciales para la comprensión de la materia, que permitan a los alumnos construir por su cuenta sus soluciones, mediante la movilización de sus capacidades y de su creatividad.

  1. Por sus criterios de evaluación,       la enseñanza tradicional se asegura ocasionalmente, sobre todo al final de los periodos escolares, de que el estudiante haya adquirido los conocimientos de la misma forma como fueron transmitidos por el profesos.

Mientras que en la pedagogía experimental la evaluación no tiene connotación de control sino de puesta en común, de compartir, en la en la pedagogía conductistas es crucial asegurar la adquisición de aprendizaje anterior para poder continuar con el siguiente, dada la secuencia de la instrucción programada.

  1. 5.      Origen de las perspectivas pedagógicas

Para el autor del libro, toda experiencia humana, verdaderamente educativa, implica una interacción, es decir, una acción que se ejerce sobre algo y una respuesta de ese algo. Si lo que se hace no está generando experiencia educativa, es porque no se está asumiendo las consecuencias de la propia acción.

Así mismo, el investigador señala que la educación es un proceso continuo reorganización y reconstrucción de experiencias que compromete a todos los individuos en cualquier etapa de la vida y que permite de alguna manera prever y la experiencia subsiguiente.

En conclusión, la educación no tiene otra finalidad ultima que la de facilitar que los individuos aporten y tomen, responsablemente del medio social los que les corresponden, para el enriquecimiento personal y el mejoramiento de la convivencia comunitaria, formando el sentido de la reciprocidad social que implica sentido de justicia y solidaridad con los semejantes.

Capitulo 3: Análisis de la enseñanza y la evaluación del aprendizaje según los modelos pedagógicos

En relación, a este Capitulo el autor del texto hace referencia a seis aspecto dando inicio con:

  1. Perspectivas y modelos pedagógicos:

El autor parte de la definición de modelo en la que señala: “es una herramienta conceptual para entender mejor un evento; es la representación del conjunto de relaciones que describen un fenómeno.” (p. 32).

Así, mismo para el autor un modelo pedagógico es la representación de las relaciones que prevalecen en el acto de enseñar, es también un paradigma que puede cohabitar con otros y que sirve para emprender la investigación de nuevos conocimientos en el campo de la pedagogía.

En este sentido, el investigador propone cinco criterios de elegibilidad que permiten distinguir una teoría pedagógica, de otra que no lo es:

  1. Definir el concepto de ser humano que se pretende formar, o la meta esencial de formación humana.
  2. Caracterizar el proceso de formación del ser humano, en el desarrollo de las dimensiones constitutivas de la formación, en su dinámica y secuencia.
  3. Describir el tipo de experiencias educativas que se privilegian para afianzar e impulsar el proceso de desarrollo, incluyendo los contenidos curriculares.
  4. Describir las regulaciones que permiten cualificar las interacciones entre el educando y el educador en la perspectiva del logro de las metas de formación.
  5. Describir y prescribir métodos y técnicas de enseñanza que pueden utilizarse en la práctica educativa como modelo de acción eficaz.

Con base a lo anteriormente señalado, el autor a continuación realiza un recorrido por los modelos que representan las perspectivas teóricas de mayor difusión e importancia contemporánea y las formas y técnicas de evaluación educativa que de ellas se derivan.

  1. El modelo pedagógico tradicional:

En relación a este modelo el autor expone: “… enfatiza en la formación del carácter de los estudiantes para moldear, a través de la voluntad, la virtud y el y el rigor de la disciplina, el ideal humanista y ético que recoge la tradición metafísico-religiosa medieval.” (p.33).  El método básico de aprendizaje es el academicista, verbalista, que dicta sus clases bajo un régimen de disciplina con unos estudiantes que son básicamente receptores.

El autor destaca en este modelo la evaluación de los alumnos es un procedimiento que se utiliza casi siempre al final de la unidad o del periodo lectivo para detectar si el aprendizaje se produjo y decidir si el alumno repite el curso o es promovido al siguiente. Es decir se trata de evaluación final y sumativa y que permite verificar el aprendizaje de los estudiantes cualitativamente, simplemente verificando si el alumno aprendió o no el conocimiento transmitido; o de manera cuantitativa asignándole algún número o porcentaje al aprendizaje que el estudiante muestra en relación con el promedio del grupo al que pertenece (evaluación según la norma) o en relación con la precisión del logro del objetivo de aprendizaje esperado o enseñado (evaluación según criterio).

Es de resaltar que el autor considera que en esta perspectiva pedagógica, la responsabilidad principal del aprendizaje se carga sobre el alumno, de su esfuerzo depende su aprendizaje, de ahí que es al alumno al que hay que evaluar y no al maestro.

El currículo en este modelo es un plan general de contenidos, no operacionalizados ni objetivados, que permiten márgenes tan grandes de interpretación al profesor en su ejecución, que mientras no se salga del marco general ni de su papel de organizador tradicional dentro del aula, puede generar brechas considerables entre el currículo oficial y el real, sin que las instituciones sepan ni se preocupen.

  1. El modelo pedagógico romántico (experiencial o naturalista):

Este modelo sostiene que el contenido más importante del desarrollo del niño es lo que procede de su interior y, por consiguiente el centro, el eje de la educación es el interior del niño.

En este modelo según el autor del libro plantea que a diferencia del modelo tradicional en este enfoque no interesa el contenido del aprendizaje ni el tipo de saber enseñado, pues lo que cuenta es el desenvolvimiento espontaneo del niño en su experiencia natural con el mundo que lo rodea. La experiencia del niño es por sí misma valiosa y no necesita ni refutarse, ni evaluarse, ni controlarse.

  1. El modelo pedagógico conductista:

Este modelo es según el autor, el de la fijación y control de los objetivos instruccionales formulados con precisión y reforzados en forma minuciosa. Adquirir conocimientos, códigos impersonales, destrezas y competencias bajo la forma de conductas observables. Se trata de una transmisión parcelada de saberes técnicos mediante un adiestramiento experimental que utiliza la tecnología educativa.

En cuanto a la evaluación el autor refiere que en la enseñanza conductista  se evalúa y controla permanente mente arraigado al objetivo instruccional.

En este sentido, la evaluación hace parte esencial de la enseñanza conductista, en cuanto el profesor refuerza y define el aprendizaje. Pero el mismo profesor no es tan imprescindible, su papel puede ser objetivado en los materiales de instrucción.

  1. La perspectiva pedagógica cognitiva (constructivista):

En relación a este aspecto el autor indica que se pueden diferenciar al menos cuatro corrientes:

(a)    El modelo constructivista, en su primera corriente, establece que la meta educativa es que cada individuo acceda, progresiva y secuencialmente, a la etapa superior de su desarrollo intelectual de acuerdo con las necesidades y condiciones particulares.

(b)   Segunda corriente del enfoque cognitivo, se ocupa del contenido de la enseñanza y del aprendizaje, y privilegia los conceptos y estructuras básicas de las ciencias, aprendizaje por descubrimiento.

El objetivo de la evaluación consiste en obtener información acerca de los descubrimientos del estudiante y su grado de apropiación de la estructura básica de la ciencia al final del proceso.

El profesor debe facilitar el aprendizaje significativo de sus estudiantes, suscitando dudas e interrogantes respecto a los acontecimientos que ya poseen, relacionando el tema con sus experiencias y saber anteriores, ofreciendo oportunidades de ensayar y aplicar el nuevo concepto, asegurándose de que los alumnos formulen de forma adecuada el problema y las soluciones propuestas (Nova, 1988, citado por Flores, 2006), para que el aprendizaje sea significativo.

(c)    Una tercera corriente cognitiva orienta la enseñanza y el currículo hacia la formación de ciertas habilidades cognitivas que se consideran más importantes que el contenido, científico o no, donde se desarrollan.

Otros trabajos cognitivos de la corriente de habilidades de pensamiento se han aplicado también en la enseñanza y están relacionados con el pensamiento lateral y creativo de De Bono (1970) e incluso, con habilidades propias del pensamiento artístico y su hermenéutica.

(d)   Una cuarta corriente social-cognitiva que basa los éxitos de la enseñanza en la interacción y de la comunicación de los alumnos y en el debate y la critica argumentativa del grupo para lograr resultados cognitivos y éticos colectivos y soluciones a los problemas reales comunitarios mediante la intervención teórico-práctico, esta corriente es denominada pedagogía social constructivista.

  1. El modelo pedagógico social-cognitivo:

Al respecto el autor expone que este modelo propone el desarrollo máximo y multifacético de las capacidades e intereses del alumno. Tal desarrollo está influido por la sociedad, por la colectividad donde el trabajo productivo y la educación están íntimamente unidos para garantizar a los alumnos no solo el desarrollo del espíritu colectivo sino el conocimiento científico-técnico y el fundamento de la practica para la formación científica de las nuevas generaciones.

Además, el autor señala que la pedagogía social debe al menos cumplir con tres de estos requisitos:

(a)    Los retos y problemas a estudiar son tomados de la realidad.

(b)   El tratamiento y búsqueda de la situación problemática se trabaja de manera integral.

(c)    Aprovechamiento de la oportunidad de observar a los compañeros en acción, no para imitarlos ni criticarlos sino para revelar los procesos ideológicos implícitos.

(d)   La evaluación es dinámica, pues lo que se evalúa es el potencial de aprendizaje que se vuelve real gracias a la enseñanza, a la interacción del alumno con aquel que son más expertos que él.

ANÁLISIS CRÍTICO

 

El análisis del texto realizado tuvo como propósito la comprensión de los fundamentos contemporáneos de la evaluación educativa con enfoque cognitivo. Este texto se abre a los aportes evaluativos de las diferentes perspectivas pedagógicas contemporáneas, sin dejar de mostrar las perspectivas pedagógicas tradicionales,  hacia el logro de las metas que buscan muchos investigadores  centrados en el fortalecimiento de los fundamentos epistemológicos que se requieren para poner en práctica la evaluación del aprendizaje, pues los aportes de estos investigadores contribuyen a nutrir el planteamiento del problema y el marco teórico de la propuesta doctoral que está desarrollando la autora de este análisis crítico.

En tal sentido, se realizó una triangulación en relación a las ideas expuestas por el autor del texto, las presentadas por  otros investigadores como: Castillo Arredondo (2004), en el libro:”Compromisos de la Evaluación Educativa”; Santos (2007), en su libro: “La evaluación como aprendizaje: una flecha en la diana”; Cázares y Cuevas (2008), en el texto: “Planeación y Evaluación Basada en Competencias” y las de la  autora de este informe; y la interpretación de la investigadora

De esta manera, se da inicio al análisis crítico del texto con la siguiente cita del autor del texto: “No es conveniente separar la evaluación de la enseñanza ni de la perspectiva pedagógica que la inspira.” (p.7).  Argumento con el cual estoy totalmente de acuerdo pues los docentes debemos comprender que la enseñanza y la evaluación se anuncian desde un lugar y un enfoque epistemológico que mientras no se haga explicito estará atado probablemente a la concepción dominante de la época.

En relación a este planteamiento es indudable que la preocupación hoy día a nivel mundial es la calidad educativa, concentrándose los esfuerzos de muchos países en conocer cuál es el logro cognitivo de sus estudiantes, bien sea determinados por habilidades de pensamiento, competencias, etc.; pero todos en definitiva están en busca de vías o caminos para el mejoramiento de la calidad educativas, de ahí que surja el interés en analizar la misma a partir de la evaluación estandarizada o normalizada, en función de acordar propuestas validas y trascendentes.

De lo anteriormente sugerido,  en mi opinión estas propuestas deben estar en función de transitar de un modelo de evaluación centrada en la medición a un modelo centrado en el juicio; transito que requiere de un recorrido didáctico, en donde exista una estrecha relación entre lo que se enseña, se aprende y se evalúa, tal como lo expresa Castillo (2008): “… es más preciso hablar del proceso de evaluación en el proceso de enseñanza-aprendizaje, que como hasta ahora hablar de la evaluación del proceso de enseñanza-aprendizaje”. (p. 15).

En relación, a la cita señalada en el párrafo anterior está clara la afirmación  que la evaluación está dentro del proceso de enseñanza y aprendizaje, en todo lo que acontece a dicho proceso, en cualquier momento, modo y lugar.

Así mismo, Rosales (2004), considera la evaluación como un elemento fundamental de la enseñanza “… que se desarrolla paralelamente al desarrollo global de la misma y  recibe una amplia serie de estímulos procedentes de diversas áreas de conocimientos, con las cuales mantiene a su vez importantes relaciones. “ (p. 30).  En este sentido el autor hace referencia a que objeto, funciones, metodología y aplicaciones de la evaluación coinciden y repercuten directamente sobre los correspondientes componentes y características de la enseñanza.

En relación a enseñar, aprender y evaluar el autor del texto hace referencia a que: “…no hay que evaluar solo aprendizaje del alumno, también es imprescindible evaluar la enseñanza como suceso que suscita y genera aprendizaje.”(p. 22).

En relación a la cita anterior estoy de acuerdo con el autor del texto pues en mi opinión la evaluación puede concebirse y utilizarse como un fenómeno destinado al aprendizaje y no sólo a la comprobación de la adquisición del mismo, no es el momento final de un proceso y, aun cuando así sea, puede convertirse en el comienzo de un nuevo proceso más rico y fundamentado.

En tal sentido Santos (2007) explica: “… la evaluación puede servir para muchas finalidades. Lo importante es utilizarla como aprendizaje, como un modo de comprender para mejorar las prácticas que aborda.” (p. 15). Es necesario, sin embargo, utilizarla para aprender y para mejorar el aprendizaje de los estudiantes, la dinámica de las instituciones educativas, la formación de los profesores y la implantación de las reformas.

Por otra parte, el autor del texto en el capítulo III, hace un análisis de la enseñanza y la evaluación del aprendizaje según los modelos pedagógicos, donde plantea:

Si enseñar diferente requiere aprovechar conceptos y experiencias pedagógicas ya ensayadas por otros, es conveniente hacerlo. Pues los alumnos no olvidan el patrón visual y vital de enseñanza que se les ofrezca en la clase, por encima de teorías y planteamientos retóricos. (p. 32).

Además, agrega el autor la siguiente frase: “¡Los alumnos, futuros maestros, enseñaran a sus alumnos como se les enseñaron a ellos!”. En relación a este señalamiento el autor resalta la importancia que tiene para los docentes en su forma de enseñar el modelo pedagógico que siga o el que prevalezca en su hacer docente.

De acuerdo a este enfoque, el autor realiza un recorrido por los diferentes modelos pedagógicos contemporáneos tales como: Tradicional, Conductista, cognitivo o constructivista y social cognitivo. Donde concluye diciendo que cada modelo le aporta al docente posibilidades y alternativas de enseñanza y de evaluación. Son alternativas que el profesor puede seleccionar según su conveniencia, de acuerdo con el tema de la materia, el nivel del grupo de estudiantes, y la confianza que vaya ganando a medida que se arriesgue a ensayar nuevas formas de enseñanza.

Así mismo, considero que inclusive el profesor no necesita plegarse a ningún modelo y para ciertas asignaturas podría asumir una posición eclética. Pues en mi opinión, Toda enseñanza requiere de un profesor que tenga claridad acerca de lo que va a enseñar, que sienta gusto por su oficio y por abrirles horizontes culturales a los jóvenes, sin menospreciar sus conocimientos previos o su contexto.

En cuanto, a la evaluación del aprendizaje y los modelos pedagógicos considero que el modelo que se tenga presente para realizar la evaluación debe responder a una metodología práctica bien definida y  los datos y componentes deben ser coherentes entre sí, tal como lo expresa Ruiz (2009):

El docente debe tener una visión clara de los  diferentes momentos en que evaluara la movilización de recurso que hace el estudiante hacia la transferencia, así como los diferentes momentos que se entrecruzan en el aula y más allá de esta, es decir el escenario de acción donde el estudiante pone en práctica lo aprendido. (p. 70).

En este sentido, está claro que la evaluación amerita de una planificación, preparación, diseño  y reflexión previa, con todo lo que ello implica de dedicación de tiempo, previsión de recursos, fijación de tiempo, decisión sobre metodología y estrategias, elaboración de instrumentos, etc.  Para lograr realizar una evaluación centrada en el aprendizaje.

A este respecto, Castillo (2008:14) plante que: “…de igual manera que diseñamos-programamos la enseñanza, debemos diseñar-programar la evaluación para que, con la conjunción de ambas (enseñanza y evaluación) se consiga, a su vez, el aprendizaje deseado.”

Compartiendo estas ideas, la evaluación ha dejado de considerarse sólo como un elemento más en los momentos finales de un proceso didáctico, para pasar a convertirse en un proceso sistemático con sustentabilidad e identidad propia, que coadyuva al complejo proceso de enseñanza y evaluación.

 

CONCLUSIONES

Hoy, la perspectiva pedagógica sicología cognitiva reconoce que, además de las tradicionales pruebas escritas y prácticas, se requieren nuevas formas de evaluar los logros de los estudiantes. De la mano con el desarrollo de las teorías sobre cómo se aprende; los nuevos sistemas de evaluación intentan reflejar la diversidad de procesos mentales que se activan en orden a facilitar el aprendizaje. De hecho los métodos de evaluación históricamente han reflejado el estado del arte sobre la forma en que se cree que la gente aprende.

En cuanto a la evaluación de los aprendizajes, desde un punto de vista general, estamos asistiendo a un cambio de paradigmas. Hemos pasado desde el modelo pedagógico tradicional, el cual enfatiza en la formación del carácter de los estudiantes para modelar, a través de la voluntad y el rigor de la disciplina, el modelo pedagógico conductista, el cual es en esencia, el de la fijación y control de los objetivos instruccionales formulados con precisión y reforzados en forma minuciosa, el modelo cognitivo (constructivista),  hasta llegar al modelo pedagógico social cognitivo el cual propone el desarrollo máximo de las capacidades e intereses de los estudiantes por medio de la influencia de la sociedad.

Por otra parte, al contrario, de los que se piensa la evaluación de la enseñanza y la evaluación del tipo de aprendizaje que ella pretende lograr, forman una unidad indivisible. Es imposible separar la evaluación de la enseñanza, del tipo de aprendizaje que la enseñanza pretende lograr. Los criterios para juzgar y evaluar el aprendizaje deben ser consistentes con los criterios que se emplean para valorar la enseñanza y con el enfoque y perspectiva pedagógica.

Una de las posibles críticas que puede hacerse reside en que se ha cambiado el paradigma de la evaluación, sin embargo, el lenguaje y la definición de los términos relacionados siguen siendo los mismos. Este hecho en la práctica se refleja por ejemplo, en el énfasis que se hace para la evaluación de indicadores (señales observables, confundidas a menudo con los objetivos conductuales), en lugar de evaluar las competencias desde el punto de vista holístico.

En conclusión la evaluación del aprendizaje no es sólo una parte de la didáctica como estrategia operacional de la pedagogía que se extiende en la ejecución de la enseñanza real, sino que es también su conciencia crítica que analiza desde el diseño de programas y del currículo hasta los logros de aprendizaje de cada estudiante según las expectativas de cada perspectiva y modelo pedagógico.

Es por esta razón, que este análisis crítico contribuyo a justificar y dar aportes al marco teórico de la propuesta doctoral titulada: Modelo de Mediación de las TIC en la Evaluación del Aprendizaje de los Estudiantes de Educación Media.  despertado verdadero entusiasmo en relación a las diferentes perspectivas y modelos pedagógicos los cuales definen sus propias estrategias didácticas, así como cada perspectiva define y da carácter operacional a sus pautas y procedimientos evaluativos que permiten cualificar y autoregular el proceso y los resultados de la enseñanza que preside.

6.2.Pertinencia

El análisis crítico del texto “Evaluación pedagogía y cognición” contribuyó a fortalecer el marco teórico de la investigación, describiendo algunas aportes de  investigaciones que permitieron observar cómo se desarrolla la enseñanza y aprendizaje desde las diferentes perspectiva pedagógicas  y a su vez como se desarrollar la evaluación en función la contextualización de cada uno de esos modelos.

Además, aporto referentes teóricos al marco teórico, que justifican la propuesta doctoral, resaltando el hecho de que la evaluación del aprendizaje es un problema complejo que no está ni solucionado ni acabado, partiendo de la base de que de que la evaluación es una acción pedagógica con un campo semántico complejo y una plasmación en la realidad poliédrica y cambiante según los momentos de aplicación.  Por lo que cualquier aporte desde una perspectiva innovadora y metodológica contribuye a mejorar la calidad de educativa.

6.3.Relevancia

El análisis crítico realizado sustento la necesidad de aportaciones científicas en cuanto a la evaluación de los aprendizajes, donde la búsqueda y construcción de nuevas propuestas deben ser pertinentes con las teorías cognitivas, los avances tecnológicos y el  contexto en que se desarrolla. Es por esta razón que la evaluación es y sigue siendo un tema importante en las aportaciones científicas por ser un elemento relevante para lograr la calidad educativa.

6.4.Vigencia

La evaluación educativa es un tema actual que preocupa a todos los actores del sistema educativo, por ser la evaluación un proceso técnico y primordialmente moral, el cual importa mucho saber a qué valores sirve y a que personas beneficia, por ende nunca serán suficientes las investigaciones realizadas en cuanto a este aspecto.

6.5. Responsabilidades cumplidas por el Investigador

La lectura del libro, el análisis y la realización del informe de manera personal e individual, estuvo a cargo de la Profesora Katherine Chacón, Especialista en evaluación Educacional. Actualmente participante del Doctorado en Innovaciones Educativas.

 

BIBLIOGRAFÍA

Castillo A., S. (coord.). (2004). Compromisos de la evaluación educativa. Madrid. Pearson Education, S.A.

Cázares L., y Cuevas de la G., J. (2008). Planeación y evaluación basada en competencias. México. Editorial Trillas.

Flores O., R. (2006). Evaluación pedagógica y cognición. Colombia. McGRAW-HILL Interamericana S.A.

Ruiz I., M. (2008). Como evaluar el dominio de competencias. México. Editorial Trillas.

Santos G., M. A. (2007). La evaluación como aprendizaje: Una flecha en la diana. Buenos Aires. (2da. Ed.). Editorial Bonum.

 

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